Tornillería en estanterías industriales: pequeñas piezas, importantes ventajas
En el mundo del almacenaje industrial, solemos poner el foco en lo más visible: las estanterías que se alzan hasta el techo, los palets bien alineados o los sistemas shuttle deslizándose con precisión milimétrica. Pero hay un elemento mucho más discreto, casi invisible, que lo hace todo posible: la tornillería.
Sí, esos pequeños componentes metálicos son los que permiten que una estantería sea segura, modular, resistente y duradera. Hoy vamos a detenernos en su valor, sus ventajas y por qué en Apersa apostamos por uniones atornilladas en nuestras estanterías industriales.

¿Por qué usamos tornillería en nuestras estanterías industriales?
Podríamos optar por soluciones soldadas o por piezas estampadas en serie. Pero no lo hacemos. ¿Por qué?
La unión atornillada ofrece una combinación única de rigidez, versatilidad y economía. Cuando una estructura metálica está correctamente atornillada, el resultado es un sistema sólido pero más ligero. Esta ligereza no compromete la resistencia, al contrario: al optimizar los nudos (los puntos de conexión entre perfiles), conseguimos aumentar la capacidad de carga.
Además, la tornillería nos permite evitar piezas especiales de bajo tiraje, que encarecen la producción y dificultan los recambios. Con tornillos estandarizados, todo se simplifica: desde el montaje inicial hasta las posibles sustituciones o ampliaciones del sistema.
Ensamblaje eficiente, mantenimiento inteligente
Otra gran ventaja de la tornillería es su accesibilidad. A diferencia de otros sistemas que requieren herramientas o piezas específicas, las uniones atornilladas pueden desmontarse, sustituirse o reajustarse con facilidad y rapidez.
Esto es crucial en el mantenimiento de almacenes industriales, donde una intervención rápida puede suponer la diferencia entre seguir operando o sufrir un costoso parón.
Pensar con “cabeza”: más que una metáfora
En Apersa nos gusta decir que nuestros sistemas «piensan con cabeza», y no es solo una frase hecha. Cada tornillo tiene su tipo de cabeza ideal, elegida según su función, el tipo de esfuerzo que soporta y, por supuesto, la herramienta que se va a utilizar para montarlo.
Hexagonal, cilíndrica, avellanada, Allen… Cada una cumple una función y está diseñada para que el trabajo sea más rápido, más seguro y más preciso.

Normas y acabados: la garantía de lo universal
La tornillería que usamos sigue normativas reconocidas a nivel internacional, lo que garantiza compatibilidad, resistencia y calidad.
Además, los acabados superficiales como el cincado, galvanizado o bicromatado no solo aportan una estética cuidada, sino que protegen frente a la corrosión, alargando la vida útil del sistema en todo tipo de entornos, incluso los más exigentes.
Una solución tan económica como efectiva
La tornillería tiene otra gran ventaja que no podemos ignorar: su bajo coste. En comparación con otras técnicas de unión estructural, el uso de tornillos permite reducir los costes de fabricación, montaje y mantenimiento, sin renunciar a la seguridad ni al rendimiento estructural.
¿Sabías que… la rosca existe desde el 300 a. C.?

Sí, la idea de unir piezas con una espiral metálica tiene más de 2.000 años de historia. Los primeros registros del uso de roscas se remontan a la Grecia helenística, y desde entonces han sido fundamentales en el desarrollo de la ingeniería moderna.
Puede que los tornillos sean pequeños, pero su impacto en la historia —y en tu almacén— es gigantesco.
Pequeños detalles que hacen grandes nuestras estanterías industriales
En Apersa, sabemos que una gran estructura empieza por un gran detalle. La elección de la tornillería adecuada no es secundaria: es parte de nuestra filosofía de diseño. Porque entendemos que cada componente, por pequeño que parezca, juega un papel esencial en la seguridad, funcionalidad y durabilidad de tu sistema de almacenaje.
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